sábado, 28 de diciembre de 2013

Poema 20. "Poema XX" Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda  (1904-1973) poeta chileno, considerado entre los más influyentes de su siglo. Premio Nobel de Literatura. En este poema podemos encontrar aliteración, metáfora ("y tiritan, azules, los astros, a lo lejos"), símil ("en noches como esta la tuve entre mis brazos"), paradoja ("mi alma no se contenta con haberla perdido")...

Poema 19. "Sonatina" Rubén Darío

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, 
que ha perdido la risa, que ha perdido el color. 
La princesa está pálida en su silla de oro, 
está mudo el teclado de su clave sonoro, 
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. 

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. 
Parlanchina, la dueña dice cosas banales, 
y vestido de rojo piruetea el bufón. 
La princesa no ríe, la princesa no siente; 
la princesa persigue por el cielo de Oriente 
la libélula vaga de una vaga ilusión. 

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China, 
o en el que ha detenido su carroza argentina 
para ver de sus ojos la dulzura de luz? 
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes, 
o en el que es soberano de los claros diamantes, 
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? 

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa 
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, 
tener alas ligeras, bajo el cielo volar; 
ir al sol por la escala luminosa de un rayo, 
saludar a los lirios con los versos de mayo 
o perderse en el viento sobre el trueno del mar. 

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, 
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, 
ni los cisnes unánimes en el lago de azur. 
Y están tristes las flores por la flor de la corte, 
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, 
de Occidente las dalias y las rosas del Sur. 

¡Pobrecita princesa de los ojos azules! 
Está presa en sus oros, está presa en sus tules, 
en la jaula de mármol del palacio real; 
el palacio soberbio que vigilan los guardas, 
que custodian cien negros con sus cien alabardas, 
un lebrel que no duerme y un dragón colosal. 

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! 
(La princesa está triste. La princesa está pálida.) 
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! 
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe, 
(La princesa está pálida. La princesa está triste.) 
más brillante que el alba, más hermoso que abril! 

-«Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-; 
en caballo, con alas, hacia acá se encamina, 
en el cinto la espada y en la mano el azor, 
el feliz caballero que te adora sin verte, 
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, 
a encenderte los labios con un beso de amor».

Rubén Darío (1867-1916) poeta nicaragüense, máximo representante del modernismo en nuestra lengua. El poema está escrito en versos alejandrinos organizados en sextinas, con rima consonante. En este poema podemos preciar sinestesias ("y vestido de rojo piruetea el bufón"), hipérbaton ("para ver de sus ojos la dulzura de luz"), símbolos modernistas (cisnes, pavos reales)...

Poema 18. "el amor que calla" Gabriela Mistral

Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
¡pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro!
Tú lo quisieras vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.
Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!

Gabriela Mistral (1889-1957) poetisa, feminista, pedagoga y diplomática chilena. Premio Nobel de Literatura en 1945. El amante lírico, habla de un amor no correspondido, por el que decide amar en silencio. Al principio ya nos encontramos un encabalgamiento ("mi odio te daría en las palabras"). La mayor parte de los versos son endecasílabos, con rima consonante.

Poema 17. "Te quiero" Mario Benedetti

 Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Mario Benedetti (1920-2009) escritor y poeta uruguayo, integrante de la Generacion del 45. El poema tiene una estructura de nueve cuartetos, en los que predominan los versos octosílabos. Nos encontramos con metáforas ("tus ojos son mi conjuro"), metonimias ("te quiero porque tus manos trabajan por la justicia"), hipérboles (con la palabra "todo")... Al no poseer apartados, el autor nos cita en cada verso por qué ama a su amada, lo que podría llevarnos  a considerar el poema en sí una enumeración. Benedetti trata de transmitirnos que el amor y la pasión son posibles a pesar de las diferencias. 

Poema 16. "Poema 5" Pablo Neruda

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio 
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras. 
Más que mías son tuyas. 
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas. 
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura. 
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, 
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte 
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar. 
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida. 
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas. 
Amame, compañera. No me abandones. Sígueme. 
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. 
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito 
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda (1904-1973) poeta chileno, considerado entre los más influyentes de su siglo. Premio Nobel de Literatura. El tema principal es la comunicación, o más bien la falta de ella, el distanciamiento con la persona amada. Aunque no se nos dice la situación actual entre los personajes, podemos ver que el emisor siente un vínculo muy fuerte. En este poema abundan las comparaciones, personificaciones, repeticiones de imágenes.

Poema 15. "Rima XLI" Gustavo Adolfo Bécquer

Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o abatirme!…
¡No pudo ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme!…
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) poeta y narrador español, perteneciente a la corriente romántica. Alcanzó la fama que tiene ahora en la literatura española postumamente. El poema está compuesto por tres versos endecasílabos y un pentasílabo, que actúa como estribillo. Podemos observar el encabalgamiento en todos los versos. La estructura está al servicio del tema central: la incompatibilidad de los amantes. La poesía de Bécquer se caracteriza por tener un lenguaje culto a la vez que comprensible

viernes, 27 de diciembre de 2013

Poema 14. "Se querían" Vicente Aleixandre

Se querían.

Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura, labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

Vicente Aleixandre (1898-1984) poeta español, destacado miembro de la Generación del 27. A pesar de que algunos versos tengan rima asonante, no se ve la intención del autor de crear rima. Podemos dividir el poema en tres partes: primera parte (1-9) los amantes se amaban a pesar de los obstáculos, segunda parte (10-29) los amantes se querían todo el día, y tercera parte (30-34) tenemos la conclusión del poema. Podemos apreciar alguna metáfora ("esa hermosa gema de amarillo nuevo"), hipérbaton ("en cuerpos en soledad cantando")...